jueves, 28 de noviembre de 2013
Situación
LLego al trabajo, me siento en mi asiento y
pienso: "es otro día, pero siento
que estoy sentada aquí desde ayer, que nunca me fui de acá".
Extraño y súbito momento de alienación. ¡Mierda!, exclamé.
domingo, 13 de octubre de 2013
La novela menos pensada
Después de ver un
programa de Canal á, decidí que tenía que leer Frankenstein, un libro que creí que jamás leería. Este ha tenido
varias adaptaciones cinematográficas, lamentablemente, cada uno ha hecho del
libro su versión asegurándose que ninguna sea completamente fiel a la historia,
por ende, no hay nada como el libro en sí. Debe ser, que es el típico libro que
es grandioso de leer, pero podría ser aburrido de ver, si se respetase todo tal
cual es. Es por eso que tiene muchas variaciones en la historia visual hechas
para atrapar al espectador.
A partir de un juego
entre dos amigos y el destino de la naturaleza climática, la autora dio vida a
este relato clásico en 1816 que aun se lee y se analiza por estos días,
utilizando recursos narrativos del tipo lineal, flash back y el “circular”, ya
que se une el principio con el fin. Sin caer en el discurso retórico -ese que
embelece demasiado y se torna pedante porque se llena con palabras de más- la lectura
es rápida, vivaz y atrapante para que conozcamos, sin darle demasiada vueltas a
la cuestión, la verdadera historia del monstruo que nunca quiso serlo, donde el
verdadero ser abominable era su propio creador, haciéndose pasar por la victima.
“Cosecharas lo que siembras, Frankenstein”…
Creando mi propia
versión, analizo la historia de Mary Shelley desde una perspectiva psicológica
actual, donde podríamos decir -y divagar- que el tercer protagonista de reparto
que no es ni el doctor ni el monstruo, es un ser que tiene muchas
personalidades. La de él mismo, la del doctor, la del monstruo y la de su
hermana.
Lean Frankenstein y
conocerán al verdadero quid de la cuestión. Es un mundo nuevo, ausente de las
mentiras que nos hicieron creer sobre este mítico personaje de la literatura
que nos hace imaginar y reflexionar.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Sobre la escultura de Colon tirada detrás de la Casa Rosada
Cuando estaba
erguido nadie le daba pelota. De repente, a una se le ocurrió que tenían que sacarlo
para trasladarlo a otro lado, porque iban a reemplazarlo. Y entre idas y
vueltas, yace a un lado boqui arriba esperando por el milagro que lo vuelva a
levantar donde sea. Mientras tanto, la gente lo mira más que antes, caminando o
desde algún medio de transporte. Lo observan más que antes con sorpresa y
desencanto, porque nadie sabe que pasará con semejante mole artística.
Conociéndonos, puede quedar ahí mucho tiempo, muchas lluvias, algunos fríos más
y otros veranos venideros.
sábado, 21 de septiembre de 2013
3 motivos y uno que no lo es…
Lunares, rayas,
estrellas y el liso. Si te pones un suéter con lunares estás “lunática";
si usas una camiseta con rayas, “te encontras rayada”; si tenes otro suéter con
estrellas, claro que te encontraras “estrellada”; pero el liso es que no te
pasa nada, quizás que estas “tranquila”. Por eso, para cada día que te
encuentres “diferente a la tranquilidad”, usá el que te sienta mejor.
Parece el consejo de
una revista amiga tonta…
La muestra que no pudo ser y otras patadas
3 veces. 3 filas. 3 idas y 3 vueltas. 3 decepciones…
Me quedé sin ver la muestra de Yayoi. Esta exposición que superó todas las expectativas, no sé bien de quien, pero fue algo que leí por ahí. Puede sonar poco serio cómo lo digo, pero las notas en los diarios on line son cada vez más estúpidas con títulos que no concuerdan con lo que quieren decir o directamente incompletas… Por ende, evito perder el tiempo, ya que bastante tengo con las publicidades en Youtube antes de ver o escuchar algo que nos interesa. Es increíble el tiempo que nos hacen malgastar hasta que aparece el botón “omitir anuncio”. En fin, Yayoi seguirá siendo una desconocida para mí, y una conocida para muchos que probablemente no van casi nunca a un museo que le pusieron “la re onda” para hacer la fila para entrar al establecimiento. Le pones mucha onda = entras. Le pones poca onda = te vas/te la perdes/fuiste.
Extrañamente, no tuvo “alargue” como otras muestras que sí extendieron. Quizás había una cuarta posibilidad de mi parte, pero es demasiado para tratar de ir a ver una muestra. Increíble que el fanatismo de la gente interesada y desinteresada haya durado hasta el final. Me suena más a cholulaje que a erudición.
Me quedaré con las dos fotos tomadas junto a dos autos Smart (ese que está de moda acá, diez años después que en Europa, que sale carísimo como todo) tuneados para la muestra de esta excéntrica artista que, de paso, reflejan mi antes y mi después.
viernes, 23 de agosto de 2013
Salida cultural…
Reivindicando a Melendi
Lo mismo me ocurrió este año en
poco tiempo. Empecé a escuchar a El cuarteto
de nos y a Melendi después de que
hicieron sus respectivos conciertos en Capital.
Del primero ya me expresé unas
entradas atrás, pero del segundo tengo que decir que, si bien lo conozco desde
que salió hace diez años aproximadamente, es ahora que me gusta escucharlo. El
bichito de la curiosidad apareció un día y no fue en vano. La intuición puede
sorprendernos más de lo que creemos. Es por eso que ahora disfruto de escuchar a
este asturiano que en su momento “visiblemente más fumón y rastafari” parecía más
del sur de España, por su estilo antes más rumbero, parecido al de Estopa en
sus sonidos, y que fue dejando de lado para ser más rockero/popero (escucharlo
nos remite, inevitablemente, a un mix arjonero y sabinero en la voz y en las
letras).
Ahora sí Melendi nos compró. Ramón
tiene dos voces y dos estilos que se alternan según el momento inspirador del
artista, ambos dignos de apreciar.
Por suerte, existe Youtube y las
ganas del músico por hacer tantos videos musicales. Tu jardín con enanitos te compra al instante.
domingo, 11 de agosto de 2013
La parecida diversidad y el voto obligatorio
La cantidad de
boletas en el los cuartos oscuros demuestra la disparidad de ideas y la
dificultad de encontrar una ideología en común que nos represente a todos.
Somos unos disconformes que no nos ponemos de acuerdo, además de que todos
quieren ser máximos representantes de las opiniones y los actos. Así estamos.
Así somos. Así seremos. Acá no hay azul y rojo, o blanco y negro, acá hay una
diversidad de colores pálidos que no convencen a nadie.
Mientras el voto
sea obligatorio, nos seguirán engañando, robando y habiendo corrupción. Cuando
el voto sea una elección, sabrán representarnos mejor, como se debe, de esa
forma, trataran de ganarse al posible votante para que vayan a votarlos.
Mientras tanto, la obligación y la mala representación siguen al frente.
Mientras tanto, ejercemos obligados el acto de ir a votar cada vez que haya que
hacerlo, creyendo que perdemos parte de nuestro tiempo. Si hubiesen propuestas,
buena predisposición, cero corrupción y más justicia, seríamos mejor como
sociedad e iríamos a votar de buena gana a quien realmente creemos que nos
representa. ¿Utopía?
Es increíble que
te multen “por no cumplir con la obligación cívica”. Si el voto no fuese obligatorio,
los políticos tendrían que trabajar duro para ganárselo. De esta manera
tendríamos buenos gobernantes y una mejor democracia. ¿Hasta cuando?
miércoles, 17 de julio de 2013
Cosillas del mundo globalizado
¿No es rara la
sensación cuando pones tu nombre en el colorido buscador y aparecen un montón
de personas que tienen tu “misma identidad” (por que así lo ves al principio)?.
Pero después caes en consecuencia de que, por suerte, tus padres te eligieron
un segundo nombre (algunos tienen más) y te quedas más tranquilo porque si bien
hay un montón de personas con tu primer nombre y apellido, debe haber pocas con
la totalidad de tus nombres. Y ese segundo nombre que no soles usar, te
diferencia. Igual esta teoría queda media abatida en los instantes que aparecen
los clásicos y conocidos apellidos españoles… Tener los dos apellidos también
acorta la coincidencia, pero...
Dos ejemplos de
películas que se me vienen a la cabeza, relacionados con este tema. La primera
es la argentina, año 1998, Silvia Prieto.
Cuando la protagonista se da cuenta que existen más mujeres con su nombre, le
agarra un ataque de curiosidad (y bronca) y no parara hasta reunirlas a todas,
entre otras cosas, ya que Silvia no estaba pasando un buen momento en su vida,
buscaba cambios y encontró “espejos”. La segunda es, por supuesto, Terminator. La maquina busca en la guía
telefónica a todas las Sarah Connor para matarlas, -por no saber el segundo
nombre-, pero se le escapó una, la protagonista, por supuesto.
Para aquellos que
se rehúsan a poner dos nombres o los dos apellidos a sus hijos… Piénsenlo bien.
Varieté conectada
Si el plástico mata, no calentar comida en el tupper.
Si los gobernantes roban, no los voten.
Si no se decide, dude.
Si es invierno, abríguese...
Si hay fútbol y no le gusta, bánquesela.
Si el agua con mucho sodio hace
mal, ¿por qué existe?
Los colectivos ya no huelen como antes...
Las galletitas ya no son como antes...
Los tomates ya no tomatean...
La gente
no respeta como antes...
Sopa ¿cómo es la verdadera sopa?
Carne ¿cómo se cocina
la carne?
Pollo ¿de qué color es
de verdad?
Si las sirenas y unicornios son producto de nuestra imaginación ¿por qué los quieren hacer "reales"?
Si el monstruo del lago Ness no existe... ¿por qué lo quieren
hacer "real"?
Si a Banksy no lo conocemos, ¿porque venden "sus
obras"?
Si la bocina de avión no está al pedo, ¿por qué decimos lo
contrario?
Si Steve Jobs
comía sano ¿por qué se enfermó?
¿Por qué si no
comemos "sano", "nos podemos enfermar"?
¿Por qué sigue el cartel que anuncia la muestra de Caravaggio
en el museo si terminó en diciembre?
¿Por qué preguntamos tanto? ¿Quién inventó los por qués...?
¿Por qué preguntamos tanto? ¿Quién inventó los por qués...?
¿Por qué hay gente no respeta la libertad del otro?
¿Por qué hay
gente que no respeta lo que piensa / hace el otro?
¿Por qué hay
gente que está en contra de ciertas actitudes del otro?
¿Por qué hay
gente en el siglo XXI con el cerebro tan
chiquito?
¿Por qué hay
gente que aun se muere de
hambre?
¿Por qué hay
gente desplazada?
¿Por
qué la globalización no existe como tal?
¿Por qué las leyes no se respetan?
¿Por qué los valores se fueron a la mierda?
¿Cuándo perdimos los valores?
¿Cuándo tiempo pasado fue mejor?
¿Cuándo tiempo futuro será mejor?
¿Cuándo cambiará
la era?
¿Cuándo volverá a
“explotar” el arte?
¿Para cuando el auto volador en sociedad?
¿Hasta
cuando la corrupción?
Buscando a mi otro yo
A mi otro yo
que hace maldades...
A mi otro yo
que piensa en raparse...
A mi otro yo
que se pelea con todos...
A mi otro yo
que no soporta a nadie...
A mi otro yo que me deja mal parada...
A mi otro yo que
me deja colgada...
A mi otro yo que
cubre a mi otro yo...
A mi otro yo que
quiere romper todo...
A mi otro yo que no quiere ser bueno...
A mi otro yo que
es otro que no quiero...
A mi otro yo que
trata mal a todo el mundo
A mi otro yo que
no soporta nada...
A mi otro yo que no quiero...
A mi otro yo que
se apodera de mí...
A mi otro yo que no
es igual al otro yo...
A mi otro yo que no querré recordar.
Un tiempo después…
Mi otro yo, ese
que tanto quería salir, lo hizo, y es feliz.
Gracias.
Mi otro yo, no era tan malo como parecía. Simplemente,
tenía razón. Solo quería ser él mismo.
Ahora manda él, y
no lo hace mal.
Mi otro yo...
Mi otro yo...
¿Cuál es el
verdadero yo?
domingo, 30 de junio de 2013
Comentario
Aumentó la harina,
¡mejor!, así no comemos tanto pan y tantas facturas y nos cuidamos un poquito
más. Tenemos que guardar lugar para la pizza y las empanadas...
Les llegó la noche
Este comentario
es previo a ir al cine a ver Antes del anochecer...
"Presiento que saldré decepcionada, que la película no tendrá el encanto de las anteriores. Sin haberla visto, me arriesgo a decirlo y espero que me equivoque."
¿Le pifié o no?
Respuesta: sí (de
igual modo, no sé si la vería tantas veces como las otras)
Se hizo desear, en
lazos de 9 años apareció la segunda parte y luego la tercera. Para saber qué
había pasado con su historia de amor en Antes del amanecer (1995)
tuvimos que ver Antes del atardecer (2004) y para saber que
había pasado con ésta, había que ver la recientemente estrenada. Más grandes
ellos y con mucha agua abajo del puente, la tercera parte es más divertida,
pero sus diálogos son más hirientes, no tan idílicos y risueños como las
anteriores. Jesse y Celine se quieren llevar bien como antes, pero la realidad
es otra, su presente los reprime un poco, el romanticismo es menor, ya que hay
más reproches y la costumbre sobrepasa ese fantástico amor que muchos supimos
imaginar; aun así, no dejan de ser ellos mismos con sus sueños e ideales. La
naturaleza al hablar y también la forma de ser de ambos que vimos en las dos
anteriores, ya no está rodeada de halagos y flores. Ahora hay sentimientos
encontrados, más discusión sobre la rutina que charlas filosóficas.
La famosa “caminata
del diálogo” que caracteriza esta trilogía, esta vez, fue por el Peloponeso. Las
ciudades de Viena y Paris quedaron atrás envolviéndolos de amor, ahora Grecia,
revolucionada socialmente, lo refleja en ellos; así como el paisaje calmo con
el mar Mediterráneo de fondo y sus pueblos callados que hacen de la apariencia
una metáfora. La realidad los golpea diferente.
Como ya no son solamente
Jesse y Celine, hay más gente que los rodea, por ende, hay diálogos en conjunto.
Mientras ves la película queres que llegue ese momento donde están solos y
hablan y hablan, pero al final es otra forma de hablar, otra forma que no
queres ver, porque la magia de la primera y la segunda, entre ellos como dos
personas solas por el mundo, se perdió. Aunque él la siga mirando con la misma
ternura del primer momento, ella deja salir toda la bronca que en la segunda
parte, la feminista y “pacifica” Celine, había empezado a sacar. Una
desconocida loca que con ciertas miradas desconcierta al público. Aunque el
final también lo tenes que imaginar, la historia que una vez tuvo dos finales abiertos, cierra un poco
más, para que no haya lugar a una cuarta parte.
Hay que destacar
que la química entre ambos protagonistas sigue intacta, quizás mérito del
director. Los dos actores encarnan sus roles tan naturalmente que la pareja es
creíble.
Vean Antes
del anochecer, ríanse y decepciónense que al final siempre hay una luz.
(Antes de que
comience la película, una chica dijo “¿Qué
vamos a ver? ¿Antes del mediodía?”. La que faltaba...)
Entre valientes y monstruos…
Fui a ver Monsters
University y me inspiró escribir sobre Valiente,
mientras miraba el corto previo a la película. Es que el año pasado, antes de
que empezara el film de la "nueva princesa de Disney", el corto La Luna nos dejó pasmados a todos de lo
dulce que era. Mientras que el corto de los paraguas, a mi placer, no lo superó.
Mérida es esa princesa que no encaja con las demás, porque no es la típica niña sentimental, rodeada de color rosa, que busca a su "príncipe azul", con el cual sueña casarse y vivir felices por siempre. En Valiente, la protagonista es más bien impulsiva, visceral y está rodeada de colores, podríamos decir, vikingos; por un lado, el verde de la esperanza y, a la vez, combativo y, por el otro, esa gran cabellera colorada que la hace bien guerrera. Esta valiente princesa nació para representar a esas niñas que no se sienten identificadas con las típicas y "simbólicas" Bella, Aurora, Jazmín, Cenicienta, entre otras... Mérida es una chica de estos tiempos, rebelde, decisiva y de gran carácter que está más allá de amoríos principescos y de rosas. Ella tiene un parecido en su forma de ser a Katniss Everdeen -la nueva heroína de los adolescentes, protagonista de de Los juegos del hambre- donde ambas tienen en común el uso de un instrumento especial: el arco y la flecha. Ambas son energéticas, aman la naturaleza, los desafíos, tienen gran vivacidad, carisma y rebeldía...
La trama de Monsters U. (2013) es muy yankee, pero qué se puede esperar viniendo de USA. Con esa gran universidad, esos campus con sus fraternidades y competencias. Con los antagonismos típicos, por un lado los insoportables chicos malos y, por el otro, los chicos buenudos que sufren las diferencias y el bulling de los "más vivos", de esos estúpidos que no tienen otra cosa que hacer más que molestar al más débil.
Pero volvamos al pasado que no es pasado, porque el pasado es M.U., pero Monsters
Inc. (2001) vino primero. La historia es también yankee, pero la
idea es un poco más “compartida” a nivel mundial. El "cuco" dentro
del placard, dentro de la imaginación de los niños antes de dormir, el miedo al
monstruo que asusta a la criatura indefensa. Pero ¿quién no quedó embobado con
la nena y su "gatito"? ¿Y
quién no admira a Mike Wazowski y sus aventuras con su gran compañero Sullivan?
Monsters Inc., es una gran película,
para grandes y chicos, un film que te detenes a ver si lo están pasando en la TV., es divertida, tierna y
simpática, difícil de olvidar y fácil de acordar con frases como “No lo puedo creer, salí en la portada”
(y pobre Mike tenía la cara tapada con el código de barras). Con Monsters
U. -que tiene algunas alusiones a M.Inc.-
nos damos cuenta de cierta “brutalidad” que existe si recapacitamos sobre el
hecho de asustar a los niños ¿Por qué semejante crueldad? Estudiar y ser el
mejor para aterrar. Pero gracias a un personaje tan querido como Mike, existe
el gran final de M.Inc., donde vemos
que estos monstruos no son tan monstruosos…
¿No
quedó claro si está buena o no? Las dos son geniales. Después de una década,
por supuesto, que los efectos especiales de M.U. son muchos mejores, pero M.Inc tiene otro encanto.jueves, 27 de junio de 2013
Frases hechas… por mi
“Prefiero quedarme
con mi rareza y no con la supuesta “normalidad” de los demás”
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