viernes, 17 de julio de 2015

Por qué tanto alboroto con Plutón…

Generaciones enteras aprendimos que este planeta, por más alejado que estuviese, formaba parte del sistema solar y había que saberlo. Hasta que un día, decidieron que era “muy pequeño” y, por lo tanto, no llegaba a ser planeta, aunque en realidad, fue por una cuestión económica que tomaron esta drástica decisión. De repente, pareciera que quisieran reivindicarlo, porque nueve años después llego una máquina para sacarle fotos e información de su vida privada. Si bien para muchos Plutón (Pluto en ingles) sigue siendo un planeta y no un planetoide, para las nuevas generaciones Pluto sigue siendo el perro de Mickey. 

Coto ¿Yo te conozco?

Creí que el problema era yo, pero después de percatarme de que eran varios los productos que suelo consumir faltantes en sus góndolas (y cada jueves parece ser uno nuevo) me di cuenta de que el problema son ellos. Lo que hace que, definitivamente, no me conozcan. Coto, si me conocieras, tendrías lo que quiero. Coto, yo no te soporto. 

viernes, 8 de mayo de 2015

Me desvelas en las mañanas, me desvelas en las tardes, me desvelas en las noches…
Me desvelas el alma, el espíritu, las ganas…
Me desvelas los sentidos...
Me desvelas cuando camino, cuando como, cuando vivo.
Me desvelas cuando siento morir.
Me desvelas en la música, en los recuerdos, en la melancolía.
Simplemente, me desvelas.
No me desveles más.

La Luna de testigo

Me di vuelta y estaba la luna a plena luz del día. Redonda y en lo más bajo, estaba camuflada en el cielo azul y despejado de la mañana soleada. Imperante frente a la ciudad, marcando territorio, alegando que son pocos los afortunados que la ven, que algunos pocos saben que está ahí, que muchos no se imaginan que nos está observando atentamente, que en un rato partirá. La luna, testigo de momentos inolvidables. Contemplarla aunque sea unos segundos de imprevisto alegra el momento. Solo el momento. Luego le doy la espalda y sigo la marcha. Me ve partir. Sé que está ahí, deseando que tenga un buen día. Deseándole lo mismo, fugazmente, me olvido del  momento. 

Cupido se suicidó porque no sucedió


Ed Sheeran y sus canciones sobre el amor… Otra hermosa canción

Enjoy!


domingo, 19 de abril de 2015

El eterno enamorado. Gabo, a un año…

“Dile que sí, aunque te mueras de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no”

“No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”

“Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo”

“Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estes triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa”

“Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidar es difícil para el que tiene corazón”

“Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser” 

Amores perros

Como hace mucho que no escribo decidí hacer un sorteo entre varios títulos de libros que tengo en mi biblioteca y por alguna razón rebuscada del destino salió elegido Cumbres borrascosas. Automáticamente se me vino a la mente la película protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche. La finalidad de esto era escribir una estrofa o frase que marcara la vida de los protagonistas y de hecho de los lectores también. En este caso, la autora Emily Bronte fue malvadamente imaginativa al escribir lo siguiente que reescribiré. Para ubicarlos, son los momentos previos a que Catherine tuviera a su hija y Heathcliff la haya ido a visitar, y luego cuando este se entera que ella muere.
A continuación, los desgarradores diálogos.

C: “Has conseguido tu objeto, me has matado. Tú eres muy fuerte. ¿Cuántos años piensas vivir después de que yo muera?”
H: “No me atormentes Catherine, que me siento tan loco como tú” (…). “Sin duda, estas poseída por el demonio, al hablarme de esa manera cuando tu estas muriendo. ¿Comprendes que tus palabras se grabaran en mi memoria como un hierro ardiendo y que seguiré acercándome a ellas cuando tú ya no existas? Te consta que mientes al decir que yo te he matado. ¿No basta a tu diabólico egoísmo el pensar que, cuando tu descanses en paz, yo me retorceré entre todas las torturas del infierno?”
C: “Es que no descansaré en paz” (…)
H: “Ahora demuestras lo cruel y falsa que has sido conmigo. ¿Por qué me desdeñaste? ¿Por qué hiciste traición a tu propia alma? No sé decirte ni una palabra de consuelo, no te lo mereces. Tu misma te has matado. Si me querías ¿con que derecho me abandonaste? Ni la miseria, ni la bajeza, ni aun la muerte nos hubieran separado, y tu, sin embargo, nos separaste por tu propia voluntad. No soy yo quien ha desgarrado tu corazón. Has sido tú, y al desgarrártelo has destrozado el mío” (…) “¡Amo a quien me mata! ¿Pero cómo puedo perdonar a quien acaba con tu vida?”.

La criada le da la noticia de la muerte de Catherine a Heathcliff y él reacciona así.

H: “Ha muerto. No me vengas con tus llantos. ¡Idos todos al diablo! ¿De qué le servirán vuestras lagrimas?”
La criada: “Desdichado. Tienes corazón y nervios como cualquier otro. ¿Por qué ese empeño en ocultarlos?”
H: “¡Ojalá despierte entre mil tormentos! Ha sido falsa hasta el fin. Haga dios que no reposes mientras yo viva. Si es cierto que yo te maté, persígueme. Sígueme hasta que me enloquezcas. Pero no me dejes solo en este abismo. ¡No puedo vivir sin mi vida, no puedo vivir sin mi alma!”
   
Tiempo después, un ya desvariado Heathcliff dice: “Ordené al sepultero que quitase la tierra de la fosa de Catherine, y lo hice abrir. ¡Sigue siendo la misma!”

Es aconsejable leer esta novela maravillosa que ha perdurado en el tiempo. De lo contrario, mirar la película (hay varias versiones pero la que aconsejo es la de 1992). Mueran un rato de amor.

lunes, 2 de marzo de 2015

Cuando pa´ Chile me voy, cruzando la cordillera…

Empezó a entonar mi madre luego de hacer el check in en Ezeiza. Este año el destino para vacacionar no pudo ser Uruguay y por las vueltas y señales de la vida, salió elegido el país trasandino. Luego de apreciar desde el aire a la magnánima Cordillera de Los Andes que tantas historias tiene en su haber, llegamos al aeropuerto de Santiago. Luego, nos trasladamos a la ciudad destino. Cuando llegamos a la terminal de buses de Valparaíso, me pregunté ¿a dónde traje a mi madre y qué haremos acá? En la entrada a la ciudad, se leía la leyenda “Bienvenidos a Valparaíso, patrimonio de la humanidad” Pero ¿Qué tenía que ver con lo que estábamos viendo?  Resulta que tenía que ver con lo que veríamos después. Hallamos la tranquilidad a medida que caminábamos y observamos cómo esta ciudad conocida por sus cerros te invita a conocerla y a disfrutarla. En Valparaíso se vive y se respira puro arte, es bien bohemia y agradable. Arte en las construcciones de sus casas, de sus callecitas, de sus recovecos; y mucho arte callejero. Los grafitis están a la orden del día y son preciosos, uno más lindo que el otro. La tranquilidad y el silencio de sus calles que suben y bajan, se contraponen con las gaviotas que parecen gallos que te despiertan bien temprano y cotorras que hablan todo el día. Los cerros parecen vacíos, pero están atestados de turistas que van y vienen, que llegaron de bien lejos para recorrer asombrados y abrigados entre temperaturas tranquilas. Valparaíso te sorprende, te enamora. Tiene un puerto y tiene una playa; un mar azul que se aprecia calmo y profundo donde conviven barcos y barquitos; tiene funiculares que te transportan a otra época que suben y bajan todo el día; tiene los recuerdos del gran poeta Pablo Neruda y su casa La Sebastiana; tiene temblores de un segundo; los históricos trolebuses y un sistema de transporte que no te hace perder el tiempo esperando; hay montones de hoteles, hostales y restaurantes con comida variada y rica. En Valparaíso la gente no tiene apuro y te recibe de la mejor manera. Valparaíso te sorprende, en todos los sentidos, hará que no te olvides que estuviste ahí. Hará que quieras volver a respirar paz, a relajarte, a escuchar el silencio, a ver miles de colores, a pensar que estás dentro de un cuento o de una novela de otra época. Valparaíso tiene una vecina, más glamorosa que se pone de fiesta a fines de febrero, que también tiene playas, pero más edificios y menos hippies, Viña del Mar. Son como hermanas diferentes, pero que no son la una sin la otra.

La vuelta tenía un parate de 3 días en Santiago. Apenas arribamos, nos miramos con mi madre y nos dijimos: “volvamos a Valparaíso. Volvamos al hotel del año 1870 donde estuvimos. Volvamos a la serenidad de una ciudad encantadora”. Santiago es una ciudad linda, llena de edificios que llaman la atención, con algunos cerros para no perder la costumbre de que la zona es así, con una catedral inmensa, con grafitis perdidos también y con mucha gente como toda ciudad capital. Pero Santiago tiene un barrio imperdible de visitar; luego de asistir al Museo de Bellas Artes, un edificio grandioso con la cantidad de obras justas para ver que no avasallan de información al visitante, hay que caminar un poco más hacia el barrio Bellavista, donde se encuentra “la movida”, es decir, los bares y los restaurantes, la feria artesanal y el arte que no puede faltar; es un barrio precioso, que caminando y metiéndose, te va llevando sin que sepas que está ahí, unas cuadras adentro, a la otra casa de Neruda, La Chascona, ese nidito de amor que el poeta adquirió para su amante y luego compañera de vida Matilde. Un lugar encantador solamente creado por alguien sensible como este gran personaje que la historia nos ha dado. Alguien imprescindible y necesario para aquellos amantes de la lectura, del amor y de la vida.
       


Con este viaje, salté, temí y luego no me arrepentí. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

No más bondi

Después de pensarla, pensarla y pensarla mucho tiempo, decidí comprarme una bicicleta. Después de las listas de pro y contras mentales, ganó por mayoría las ventajas. No esperar más el colectivo, no esperar a que abran las ventanillas, no esperar un asiento libre, no ir apretada y con calor, la música indeseada, entre otras cosas. Gracias al metrobus de la 9 julio llegaba rápido al trabajo (previo si no había tránsito lento en av. Las Heras o av. Santa Fe), pero la última marcha de protesta encabezada por los mismos de siempre que cortaban el libre paso me dio el ultimátum y decidí que era el momento de intentar hacer lo que está haciendo mucha gente, movilizarse por la ciudad en dos ruedas. Recordé que cuando era chica y andaba en bicicleta me daba felicidad ¿por qué no continuar con eso dentro de este mundo cada vez más estresante? El sistema de ciclovías está más o menos bien pensando y es bastante transitado, lástima las dificultades del asfalto y otros obstáculos producto de las acciones inhumanas de los humanos, pero lo ideal es que tanto transeúntes, ciclistas y automovilistas podamos respetarnos y convivir entre todos.

Días después de andar y vivir “otros obstáculos” fuera del colectivo recuerdo esto…
Cuando tenía 9, 10 años estaba aprendiendo a cruzar la calle sola. Típico acontecimiento que uno se olvida como cuando le dan las llaves propias, finalmente. Una noche llegamos a casa y dejamos el auto enfrente de la puerta de entrada y como no venia nadie del lado de los autos, me mandé y crucé. Pero no vi que del otro lado venia un ciclista y me llevó puesta. Mi madre le dijo de todo al hombre, que recuerdo que era calvo, porque venía en contramano... Y a mí también me dijo algunas cosas después de preguntarme desesperadamente si estaba bien. Pero lo más importante y repetitivo de ahí en adelante fue “mirá siempre para los dos lados antes de cruzar”. Ahora que ando en bicicleta la repito todos los días cuando veo a ese alguien desinteresado que evidentemente no tuvo una experiencia traumática o una madre que le diga cómo cruzar.
La gente cruza mal, por cualquier lado, la gente sabe que puede venir un auto, pero no tiene noción de que puede venir una bicicleta y ni siquiera tienen asimilado el ruido del timbre/bocina. Yo no ideé las bicisendas de doble mano y que, por consiguiente, un lado sea contramano en sentido de los autos y en sentido de la mente de la gente. Como toda persona que respeta y que aun no pierde los valores tengo que soportar: a los apurados que cruzan en verde cuando los autos están parados, a los cartoneros que se adueñan del carril porque deben creer que somos tan solo unas bicicletas, a los motoqueros que se olvidan de que tienen licencia y que no son motosendas, los conteiners de basura, los volquetes, camiones de carga, aquellos desinteresados que llevan esos carros de dos ruedas para transportar cosas, a los bicipanaderos que usan el celular en el camino y, por último, a la que anda en rollers sacándose selfies. Me olvidaba de las palomas que son bastante suicidas y tampoco se acostumbran al hecho. Con esto hay que lidiar todos los días, siempre y cuando quieras llevar una vida “sana y equilibrada” “y querer contribuir con el medio ambiente”. Qué pena que ni siquiera nos interese la seguridad vial. Somos una sociedad caótica y desinteresa donde el otro es nada y “vos sos el mejor y nadie te puede decir lo que hacer”. 


En fin, seamos responsables y conscientes, seamos felices. Hagamos lo que podamos ¿o lo que querramos?

domingo, 26 de octubre de 2014

China, ¿cómo olvidarla?

Regalar un libro puede ser un muy buen presente si conoces los gustos del agasajado. He leído un libro que regalé y me encantó. Es sobre China Zorrilla que nos ha dejado hace poco tiempo. Amada por todo el mundo, esta biografía que no dice serlo precisamente, sino que se presenta como un anecdotario de historias que China nunca contó, es un encantador libro sobre una persona encantadora que se lee en una tarde, porque es corto y preciso. Vida, estamos en paz, de Diego Fischer es recomendable para comprar, para regalar, para tener en la biblioteca, para releer, para contar, para querer. Mientras lo leía a la vera del viento en un sitio silencioso, comprendía que era la lectura perfecta, porque la redacción y la historia lograron atraparme al primer instante.
Como dice el autor, para conocer a China hay que conocer a su familia, de donde venía, por lo tanto, nos emprende en un viaje hacia los Zorrilla San Martin, abuelo poeta, padre escultor, ambos renombrados artistas del Uruguay que junto a China forman parte del Olimpo del arte charrúa. Mientras leía, me acordaba de mi querido Cien años de soledad. No por cómo estaba escrito precisamente, sino por las historias que relata el autor para introducirnos en ese mundo familiar: siglo XIX y los principios de Punta Carretas donde su abuelo fue uno de los primeros habitantes habiéndole comprado tierras a Francisco Piria (ya sabrán mi amor por Piriapolis) para construir una enorme casona para que viviera toda la familia para siempre (los Buendía resonaban en mi cabeza), también nos cuenta un poco sobre su viudez y sus muchos hijos y por supuesto su trabajo más reconocido poéticamente, Tabaré. Luego, el casamiento y los logros de su hijo el escultor y el nacimiento de sus cinco hijas (gente que va apareciendo, como en la novela de Gabo). Pero en este caso hay una sola protagonista, que es China Zorrilla, una gran actriz dramática y tremenda comediante que no le importó el qué dirán para ser lo que fue. No solo actuaba en cine, teatro y tv (también tenía apariciones radiales como comentarista), sino que dirigía, escribía y traducía obras, China lo hacía todo, y fue aclamada en todo el mundo. Pero China no solo era una gran artista, era una gran persona, y sobre todo humilde de corazón. A China no la querían solamente por su gran trabajo y dedicación a su arte, era una mujer querible y adorada por su sencillez, por su alegría, por ser buena persona, buena amiga, por ser naturalmente ella. China es de esas personas que no queres que se vaya nunca, como sucedió con Carlos Paéz Vilaró (los uruguayos tienen algo…)

Compren el libro, conózcanla más, quiéranla siempre, porque siempre nos quedará China. ¡¿Qué duda cabe?!

domingo, 12 de octubre de 2014

Mi punto de vista escuálido y conciso sobre How i met your mother y Dexter

A partir de una buena idea puede surgir algo grandioso con un final estupendo. Pero, si te basas en las últimas dos series que decidí ver un día de este año concluimos que a los guionistas de How i met your mother y Dexter se les acabaron las ideas justo, pero justo, en sus respectivos últimos capítulos. La primera está basada en la vida diaria de 5 amigos que viven en New York ¿les suena conocido? A mí también. Pero a diferencia de Friends que tuvo 10 temporadas, su final fue nostálgico y aceptable, y no escuché a nadie quejarse al respecto. De hecho, varios lunáticos quieren o nos hacen creer que quieren que vuelvan a ser amigos. Mientras que HIMYM tiene 9 temporadas, donde el último capitulo, literalmente, lo detestas. Tal fue el punto de rabia de todos los espectadores que, según dicen por ahí, están preparando un final alternativo. ¿Tanto les costó pensarlo antes? Del lado de enfrente de la simpática sitcom, es decir, del disfrute de la vida cotidiana, pasamos hacia el lado del mortífero Dexter. Quizás, si lo hubiesen hecho más desequilibrado de lo que lo hicieron les hubiese salido otra serie y quizás un buen final. Pero este es aun más decepcionante que el de HIMYM, porque además de destruir la naturaleza del personaje (y acabar con otro que no contaré) que nos hicieron creer, se dieron el lujo de dejar cierto final abierto para reivindicarlo más adelante, cuando se les dé la gana. Por lo tanto, si quieren miren HIMYM para reírse, pero no vean las 8 temporadas de Dexter para llorar de desilusión. Ya saben, encontrarán dos finales patéticos.

domingo, 5 de octubre de 2014

El misterio de la cuchara

Revolvía mi café con leche luego de ponerle azúcar y la sensación entre mis dedos era distinta. Miré atentamente y comparé exclamando “sabía que esta cuchara no pertenecía a este sitio”. Pero qué sorpresa. Una cucharita pequeñita que no sabes de donde salió, nadie la trajo, nadie la reconoce, nadie la quiere, pero qué más da. ¿Recuerdas aquella vez que desapareció un cuchillo y un tenedor? Lo recuerdo perfectamente, lo que no recuerdo fue precisamente el momento en que seguramente los tiré a la basura, luego de cenar, junto con las sobras. ¿A dónde habrán ido a parar? Pero es más probable que los utensilios de cocina desaparezcan, no que aparezcan de la nada como la extraña cucharilla. Quizás Dora la exploradora tiene una mejor explicación.

Vaya día…

Feo. Porque me levanté, abrí la persiana y estaba negro, es decir, nublado, lluvioso y fresco para campera rompevientos (recuerdos de ese verano en Santa Teresita, mi campera azul y roja, por supuesto). Tuve la misma sensación de cuando estas de vacaciones en algún lugar costero, y contemplando desde la ventana del cuarto del hotel pensas “vaya mierda, joder, hoy no habrá playa”. ¿Qué hacemos? Ahora truena copiosamente, caen piedras, no hay paraguas que resista. Está servido para paella. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

3 películas españolas recomendadas

3 películas conectadas con la muerte. Pura coincidencia del destino, quizás. En una, los protagonistas no mueren, en la otra sí, pero en la otra ya está muerto…

La primera de esta arbitraria y particular trilogía seleccionada que vi hace un tiempo es Que se mueran los feos (año 2010, dirigida por por Nacho G. Velilla). Una pieza realista, llena de malicia y cierta inocencia producto de la ignorancia pueblerina. Protagonizada por Carmen Machi (la grandiosa Aida) y Javier Cámara (Hable con ella). Divertido y emocionante film, donde dos seres que se conocen y se desconocen a la vez están destinados a estar unidos por una condición. Imperdible, graciosa y tierna. Eres tú… bien feo.

La segunda y la tercera que vi en un mismo día, y que están conectadas por una actriz, Macarena García, son: Blancanieves (2012) del gran reconocido y aclamado director Pablo Berger y Están todos muertos (2014) opera prima de Beatriz Sanchís.

La primera, super recomendadísima, es una visión y gran versión de la clásica Blancanieves, pero contextualizada en España y basada en el cine mudo. La película ganadora de varios premios bien merecidos, entre ellos el Goya a la mejor película, está muy bien realizada en la fotografía, en la música hecha por hecha por Alfonso Vilallonga que es muy importante en este tipo de películas, en la elección de los actores de gran nivel y, por supuesto, la dirección. Actores de gran talla como: Maribel Verdú, Ángela Molina y Daniel Giménez Cacho. Esta es una Blancanieves que adoraras, porque está más allá de la fantasía infantil y porque es la más real de todas.

La última película un tanto fantasiosa, pero realista a la vez, está protagonizada por Elena Anaya (La piel que habito). Excelente interpretación sobre una mujer un poco ausente de la vida real producto de la muerte de su hermano, caracterizado por un buen actor argentino de exportación Nahuel Pérez Biscayart. Si bien ha recibido buenas y malas críticas, estas últimas quizás por el modo en que está desarrollado el guión, donde algunos creen que se dejan ciertas historias a la deriva, desde mi punto de vista está dirigida de un modo donde los protagonistas te atrapan y te meten en su mundo perdido y hace que te encariñes de una manera tal que aprecies la idea de la trama en sí, donde el pasado y el presente se mezclan para que el futuro sea mucho mejor. Esta comedia dramática es autentica y original.



Si bien el genial Almodovar dijo que “ser director de cine en España es como ser torero en Japón”, los españoles no dejan de sorprendernos en calidad y producto. Grandes ideas, grandes intérpretes, grandes momentos. Y olé.