viernes, 31 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
Una característica más del mundo del revés
Si hay una orden que
acatan a la perfección los pasajeros de los colectivos de esta ciudad es la
siguiente…
¡Increíble! Vivimos
en una metrópoli hiper húmeda y la gente que va sentada tiene un frío constante
que le impide dejar pasar el aire para que el resto que va parado pueda
respirar. Ni hablar del miedo a un par de gotas de lluvia… Los colectivos no
tienen una gran ventilación y los faltos de aire la sufrimos... La peor ilusión
es cuando alguien quiere abrir una de las ventanillas pero esta tan trabada que
no se puede y todo intento de milagro queda frustrado…
Comentario: para la próxima actualizo la foto...
viernes, 10 de agosto de 2012
Subtes...
¿Los limpiarán ahora que están parados? ¿Para cuándo un poco de limpieza? Pienso en la conjuntivitis acumulada que deben tener esos caños...
martes, 10 de julio de 2012
Entre el director y la película, un gran protagonista: el trailer
Muchas
veces, cuando determinamos ir al cine a ver una película, la decisión surge por
el gusto y/o atracción hacia algún actor, o en el interés por la temática, o
porque apreciamos al director. Otras veces, nada de eso importa, hasta que
quizás se ve el trailer del film en
cuestión y decimos ¿por qué no?.
El trailer es ese resumen de tinte bien
crítico que hacen los editores sobre una película para que la gente vaya a ver.
Pero un trailer está hecho por
alguien que desea vender el producto, y lo hace a través de imágenes montadas
“persuasivamente” (como cuando decimos “los ganadores son los que escriben la
historia”, aunque ahora está de moda “el perdedor” para vender el lado que “no
se contó). El trailer es un compendio
de lo mejor, del lado bueno que, por supuesto, no debe aburrir y debe captar
muchos espectadores que, de antemano, se plantean la posibilidad de ir al cine
a ver algo que puede resultar grandioso y/o entretenido.
Y esto
es lo que viene sucediendo con el gotisimo
y desprolijo director Tim Burton. Tanto Alicia
en el país de las maravillas como su última entrega Sombras tenebrosas fueron vendidas de tal modo que el público
compró, además de tener entre sus mangas desocultas al raro de Johnny Depp. Los
trailers de ambas películas muestran
unas fantásticas y atrapantes transposiciones que creemos no podemos dejar de
ver, pero como la gente se está cansando de tanta venta que luego es fracaso, ya
antes de saber comenta: “otra vez lo mismo”, “siempre igual”, y que “J. Depp tal cosa” y que
“tanta oscuridad…”, “que siempre trabaja con su mujer” y he llegado a
escuchar “ese tipo me tiene podrido” (por el director, la
gente, muchas veces, se harta y se lo toma muy personal).
Ver trailers, si apetece, y vean si es cierto
o no lo que digo…
Alicia…
Dark…
A ver,
Tim Burton es como Woody Allen y Pedro Almodóvar. Me refiero a que cada uno
continuará con su misma línea estética y los mismos actores fetiches que tanto
les agradan. Es que todos ellos comparten popularidad y desagrado a la vez, tanto
que dividen opiniones, es decir, no tienen punto medio, ni tintes grises,
gustan o no.
Sombras tenebrosas es
atrapante “estéticamente” para algunos y puede serlo “históricamente” para los
amantes de las series de televisión, aunque Dark
shadows es una serie yankee que
se emitió a fines de los años 60 hasta principios de los 70, es decir, para
gente de la edad de Michelle Pfeiffer que se moría por actuar en la película.
Probablemente, los menores y muchos mayores -desconocidos del tema- que asistieron
a las salas creyeron que la historia era un invento de Tim Burton y que
morirían de risa o quizás de miedo ante tal film. Pero en esta comedia de dos
horas donde se apretujaron 1225 capítulos podemos ver alusiones -cómicas y
asquerosas- a: El exorcista, Terminador 2, La muerte le
sienta bien y Once upon a
time (actual serie emitida por Sony),
aunque este último puede ser pura coincidencia… El film tiene unos efectos
visuales muy buenos y la escenografía es esplendida tal como Tim Burton puede
recrearla, al igual que la música empleada. En lo personal, J. Depp sobreactúa
mucho y hay cabos sueltos en la historia que no cierran. No digo que sea
aburrida, pero tiene ciertas partes de más que si hubiese ido dos horas más
tarde al cine, probablemente, me hubiese quedado dormida, pero esa es una
cuestión mía.
Ay trailer, trailer…
martes, 12 de junio de 2012
3 comentarios al paso…
El no milagroso ramal
del 29
La línea de colectivo
número 29, que a veces se torna odiable, tiene 2 ramales para el lado SUR de la
ciudad. Por un lado, “BOCA” y, por el otro, “hasta av. Caseros y Bolívar”,
simple como eso. Pero hay gente, HAY GENTE, que lo detiene y/o se sube al bus
que lleva EL CARTEL INDICATORIO “hasta Av. Caseros y Bolivar”, preguntado si va
hasta La Boca. ¿No es claro? Los colectiveros, hartos de la misma situación
todos los días, responden con un rotundo NO, sin siquiera mirar al despistado
pasajero que pretende un milagro, o que pregunta por las dudas. Está bien,
quizás no saben dónde queda Av. Caseros y Bolívar, pero son esas “obviedades”
que no pasan desapercibidas.
El servicio de mesa
de La Madeleine (de Santa Fe y
Callao)
Sale $9 y no lo
indican en ningún lado, es decir, “no dejan” que te levantes y te vayas si no
pretendes pagarlo. Dicen que el que avisa no es traidor, yo te estoy avisando,
sin embargo ellos…
Según mi madre, “ya
no saben de dónde sacarnos plata”…
Colección “Grandes
maestros de la pintura” o “Grandes
pinturas de la historia” o “Grandes blablabla”…
¿Por qué los diarios
siguen ofreciendo magnánimas colecciones de grandes pintores cuando todo el
mundo conoce a los “clásicos” artistas de la historia del arte? Hay tantos
creadores que valen la pena conocer y coleccionar que siguen en ¿lista de espera
del reconocimiento editorial?… Es MÁS y MUCHO MÁS de lo mismo…
martes, 22 de mayo de 2012
Obra de teatro: LA CABRA… O Quién es Sylvia?
Ficha técnica: interpretes: Julio Chávez,
Viviana Saccone (menos mal que no es Cecilia Roth), Vando Villamil y Santiago
García Rosa. Autor: Edward Albee. Director: Julio Chávez. Duración:
1hr 15min (justa y concisa)
Esta es una obra multipremiada
la cual se le ha otorgado galardones como el Tony, el New York Drama
Critics Circle, el Drama Desk y el Outer Critics Circle.
No todo es lo que
parece, ni nada es color de rosas
La cabra es una
obra de teatro que posee un texto fuerte y atrapante, ya que a nivel temático
nos plantea un asunto “delicado”, en este caso, cuál es el límite cuando un ser
humano siente deseos “impensables” hacia un animal, traspasando la barrera del
simple cariño o la adoración. La obra nos invita a reflexionar éticamente sobre
qué debe hacer y cómo debe comportarse una persona ante una situación como la que
vive el protagonista cuando, inesperadamente, su vida armoniosamente familiar
se ve truncada cuando se enamora perdidamente de una cabra.
Esta obra no es
simbólica ni absurda, es bastante realista, más si nos basamos en los hechos
atroces, aberrantes y descabellados que vemos por televisión o leemos desde la
página Web del noticiero de Crónica, detallando
las noticias más estrafalarias, delirantes y anormales que suceden en el mundo
que nos toca vivir hoy.
Cómo está planteada y
cómo está representada hace que llegue al público de manera conmovedora. Es una
obra que a nivel enunciativo nos mantiene expectantes y nos sorprende con el
final estremecedor, dando paso a la resolución del conflicto, o no, dependiendo
desde el punto de vista de los protagonistas.
La escena dramática la
cual nos enfrentamos, nos envuelve en una atmósfera trágica y cargada de
tensión que no deja de tener tintes cómicos y que no pierde el hilo de la
situación. Vemos cuatro personajes en escena, pero hay un quinto invisible que
es más protagonista que todos, porque es el que desencadena las peleas, los
gritos y la euforia entre los actuantes; es la inocente cabra la provocadora
del conflicto menos pensado: la ruptura de la calma familiar, la exposición de
las miserias y los deseos oscuros de los protagonistas.
Esta obra es
sumamente recomendable, no sólo por la historia que el autor ha creado para el
público, sino porque estamos ante la presencia de grandes actores en escena que
llenan el espacio gracias a su profesionalidad, compromiso y actitud.
miércoles, 9 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
La pasión globalizada. Entre mí, está el pasado y el comercio
Demostramos
el sentimiento, algo abstracto, a través de algo concreto, por ejemplo, una
camiseta.
Antes, mucho antes del boom de la globalización y todo lo que
ésta conlleva, contrae y contiene, una persona solía ser hincha de un equipo de fútbol. Un equipo que era su vida, su pasión más sagrada. Usaba sólo una
camiseta, la que tenía los colores de sus amores, pero ahora, con toda la
información que hay y, por suerte, la lejanía es más cercana, se puede ser
fanático de más equipos que forman parte de este deporte que une a todo el
mundo. Ahora, no sólo se lleva la camiseta de algún equipo nacional preferido,
sino que los equipos extranjeros están cada vez más de moda (y, claro, la pasión
más dividida).
Debido a las ventas ocasionadas por la
oferta y la demanda, se ven en las calles, tanto en los locales, como en los
niños y mayores, camisetas de equipos “campeones”, como el Barça y el Real
Madrid, el Manchester United y el Chelsea y los "Milans" de Italia. Pero hay
gente que siente pasión por otros colores, por otras historias, por otras
formaciones que no se les hace tan fácil ganar como los dos nombrados
principalmente. Como es mi caso.
Cuando el tío Salva apareció en
nuestras vidas trajo consigo una “curiosidad”, la de ser del Atlético de Madrid. Aquí,
entre nosotros, un asturiano bien colchonero.
En su primera visita, no recuerdo por qué, también traía con él algo para mí:
la camiseta del equipo rojiblanco. Quizás, habría sido un intercambio de
equipos, él se hacía de San Lorenzo y yo del Atleti. Desde ese momento, yo soy
una colchonera más y, por supuesto, el
resto de la familia del Barcelona. Por suerte, tenemos algo en común: detestar
a los merengues. El tío Salva no sólo me incentivó -disimuladamente- a leer Cien años de soledad (uno de mis libros favoritos)
y también a presentarme a Doña Bárbara,
sino que además logró hacerme hincha de un club más: del Atlético de Madrid.
Hace un tiempo me empeñé con que
quería tener la nueva y preciosa casaca del Atlético. Vi una luz de esperanza,
y me causó mucha sorpresa, cuando la encontré en el local de Nike del Abasto, pero tenía en talle M.
Mis ilusiones se pincharon cuando no la encontré en ningún otro lado, y todos
aclamaban que había problemas con las importaciones (raro, cuando las del Barça
y las del Real Madrid florecen a borbotones en todos los tamaños, para grandes
y chicos). No sabemos si era un problema de importación -es decir, por culpa
del bigotudo innombrable- o si estaban probando si vendían esas camisetas. Por
suerte, hay un modo de comprar lo que uno quiere y es por medio de Internet. Si
bien no conseguí talle M de niño, que era el que me hubiese quedado perfecto, llegó
finalmente el talle S de hombres que me queda tan grande como un camisón de
dormir. Pero ese es tan sólo un detalle, porque la camiseta del Atlético temporada 2011-2012 está entre nosotros, mejor dicho,
conmigo. .
Para todos aquellos que tienen pasión por
equipos los cuales no consiguen sus camisetas u otras cosas, no pierdan las
esperanzas, que Moreno, que por suerte no es Mariano, no nos va a ganar, y
tampoco el “fanatismo supremo de los grandes” que cada vez cobran más adeptos. ¡A por ellos y olé…!
Comparación odiosa
Guardiola se fue del club de sus
amores porque “estaba cansado”, porque “4 años es mucho”. Sir Alex Fergurson
está en el Manchester United desde hace más de 25 años, tiene 30 años más que
el catalán y no parece estar cansado para nada. Lo que es cada uno, ¿no?
jueves, 26 de abril de 2012
Aire de locura en Proa
En el museo más trascendental
de La Boca está instalada una muestra que supera las perspectivas del público
conocedor y del pobre espectador que saldrá desconcertado por no entender nada
de lo que está presenciando y deberá conformarse con decir “es arte contemporáneo”.
Las obras que se exponen
fueron seleccionadas de la 11º Bienal de Lyon. Son creaciones de múltiples
artistas contemporáneos que, para mí, tienen como finalidad hacer reflexionar demasiado
al espectador, marearlo y hacerlo querer huir del recinto (aunque gran parte del
arte contemporáneo no se piensa mucho, ES y punto). Hay algunas obras que
“atraen más que otras”, por no decir que muchas de ellas espantan.
Me gustaría referirme
a dos instalaciones específicas de esta exposición tan “importante”: la primera
es La Bruja (del famosísimo artista
Cildo Meireles) que conforma 3.000 km de hilo esparcido por todo el espacio
expositivo, de arriba a abajo, donde hay que tener cuidado al caminar, porque
te enganchas con un mísero de ese telar y te tropezarás con alto riesgo de caer
(aquí sí, “un tropezón será caída”). La segunda es Payaso (de Laura Lima) que es una “instalación humana”, porque es
una persona travestida de payaso muy feo, con máscara de criminal, más
terrorífico que los de la película It.
Aunque decir que es un humano ya no es sorpresa, pero estar allí delante de él
o ella causa bastante temor, una sensación mucho más inquietante que estar en
frente de aquellos que están instalados disfrazados temáticamente en las plazas
esperando que alguien les de dinero para moverse. Pues éste no se mueve y, por
ahora, no mató a nadie del susto (o sí). Todo payaso causa una doble sensación,
tanto de diversión como de miedo a la vez, pero éste es lo segundo, seguro.
¿Qué significan estas
obras? Por un lado, está La bruja que
juega con la ambigüedad del objeto en sí, dónde está el principio y dónde está
el fin y, por el otro, está el Payaso
que es una ironía sobre su función como tal y sobre el arte en sí mismo.
Pues vayan, si
pueden, a regodearse de este mejunje simbólicamente “contemporáneo”. La diversidad
está buena.
Futurismo en la puerta de la esquina
En un futuro no muy
lejano mudarse será más fácil, y no tan pesado. Sólo transportaremos la PC y el
e-book. El primero comprenderá la TV,
las películas y la música, mientras que el segundo tendrá la colección de
libros que uno alguna vez tuvo.
A los chicos ya los
educan con esa simplicidad, “todo en uno” y todo “touch”. Los libros, las películas y los CDs que alguna vez
adquirimos en algún sitio y en algún momento específico de nuestras vidas serán
objetos molestos y una gran carga que, sin embargo, muchos de nosotros hará
sentir nostálgico. Todo será más fácil y más cómodo, pero ¿seremos felices y
mejores seres humanos?
Por ejemplo, las
salas de espera se equiparán con artefactos fríos que los mayores casi no sabrán
usar y dirán: “eran más prácticas las revistas”.
El pasado es esa
espinilla molesta que nos atosigará por un tiempo, mientras la generación
“lápiz y papel” siga viviendo en un futuro que ya será el presente.
¿Cómo será aquel
objeto que sustituya la consola de videos juegos? ¿Cómo serán las “ferias del
libro” cuando ya no exista el soporte “libro”? ¿De qué modo los escritores
presentarán sus escritos? Quizás es fácil de imaginar… Por ahora, la cámara de
fotos se viene salvando como objeto con funcionalidad única, aunque ya está
instalada en otros dispositivos también, nadie querrá dejar de tener una.
Por estos días la
melancolía surge por cosas que ya empiezan a acechar. No más lectoras de CDs ni
DVDs, y muchos de nosotros quedará con una colección de discos de música y
películas sin poder ver, porque no existirán los minicomponentes ni las
computadoras con esa ranura que alguna vez nos hizo tan felices. ¡Qué horror
cuando se rompa la lectora y no haya repuesto!, porque no se harán más. Todos
nos volveremos piratas por un tiempo, hasta que alguien “regularice” las
bajadas de música y películas.
El I.Pad que ya
concentra casi todo ¿será el objeto “representante” de la “nube” de Steve Jobs?
Los bolsillos de los pantalones…
...deben ser amplios,
porque ahora los celulares vienen grandes. Estos fluctuaron de tamaños a lo
largo de los años, pero finalmente prevalecieron en un tamaño donde en un
bolsillo de jean normal no caben bien.
¡Arriba las manos! ¡$8* el servicio de mesa!
¡Extra,
extra! ¡El servicio de mesa está en proa* a punto de irse al carajo!
En estos días, el
servicio de mesa parece estar al pie del cañón. Quizás un porcentaje mayor de
la población, sigue sin entender qué es el servicio de mesa. ¿La propina del
mozo por adelantado? ¿El lavado de servilletas y manteles (aun cuando, en
algunos sitios, son de papel)? ¿La propina del bachero? ¿La propina de todos
los trabajadores del lugar? ¿Un extra para el alquiler o las expensas del
local? ¿Qué es el servicio de mesa que muchas veces nos hace quedar con la
comida atragantada? ¿No les da vergüenza cobrar ese “impuesto”? Pareciera ser
como los kioskos cuando, ilegalmente, cobran un peso demás por cargar el
celular o la Sube.
Muchas veces siento
que me están robando, y quizás es falta de información. De por sí, ya no es
negocio salir a comer, ni siquiera al lugar que solía ser “el más barato de
todos”. Ahora hay que tener cuidado donde te sentas, porque el servicio de mesa
va a estar, en cualquier momento, igual o más caro que la gaseosa. ¿Se debe
dejar propina o no?
*Eso es lo que se
cobra en el museo de La Boca. En La Casa
del Queso, por ejemplo, está $10. Lamentable…
¿Se debe a que se
creen lugares “top”?
martes, 17 de abril de 2012
2 situaciones que no parecen ser lo que parecen
Este fin de semana tuve dos salidas interesantes. Una fue un favor y la otra fue por decisión propia. La primera constaba en acompañar a mi hermana al show de Ricardo Arjona y la segunda fue ir a ver una obra de teatro, Casi normales.
Muchos días antes de ir a ver a R. Arjona, escuché masivamente el desagrado que siente la gente hacia su música, y creo también hacia su persona. Yo me pregunto, si a un montón de gente no le “cae bien” este hombre, ¿por qué llena 4 Vélez? ¿Por qué en su momento llenó veintitantos Luna Park? ¿Por qué es lo que es en América?
Creo que decir que “a nadie” le gusta Arjona es generalizar una mentira. En el espectáculo estaba lleno de mujeres alocadas, pero también llenos de hombres que “acompañaban a sus parejas” ¿Realmente si a un hombre no le gustara, va a ver al amor platónico de su mujer? Me parece que Arjona está “sobreestimado”. Si les damos un par de canciones para analizar a aquellas personas que no les gusta Arjona, yo aseguraría que revertirían sus opiniones. Hay algunas que llegan más que otras, por supuesto, pero hay unas tan específicas que valen la pena rescatar. ¿Algunos se refieren a cómo canta Arjona? El tipo no necesita ser un “buen afinado” para cantar sus canciones, sin embargo, Alejandro Sanz que en su momento de mayor lucidez supo escribir unas canciones preciosas, sí le hubiese hecho falta una buena entonación, y nadie dijo nada sobre el español. Yo, como crítica y observadora, les recomiendo escuchar bien y pausadamente canciones como: Señora de las cuatro décadas, Amor de tele, Te conozco, Realmente no estoy tan solo; Tu reputación, Ella y él, Se nos muere el amor, Aun te amo, Duerme, Te acuerdas de mí, Me enseñaste; Olvidarte, Desnuda, Con una estrella, Tarde; Acompáñame a estar solo; Cómo duele, El amor, Fuiste tú.
Arjona no pierde el estilo, porque no pierde la temática: principalmente, las mujeres, luego, el amor y el desamor, y algunas bien claras de tranquila protesta. Arjona tiene una retórica única y es lo que lo hacer ser lo que es. Arjona puede ser repetitivo y demasiado sincero con ciertas cuestiones, pero sabe cómo pasar desapercibido sin caer en lo mismo.
Respecto al show, es bien teatral, con varias escenografías y los músicos de todas las partes de América que lo acompañan son grandes en lo que hacen. Lástima que llovió justo en el momento del recital, después de que se anunciaba lluvia para toda la semana, lo cual esa es otra cuestión. Es agarrármela nuevamente con los del servicio meteorológico que evidentemente saben menos que más.
Pero ¡ojo! quien reniega de R. Arjona, ¡tenga cuidado!, nunca sabe cuándo se identificará con alguna canción.
En relación al segundo suceso, Casi normales, pasó lo siguiente. Teatro Liceo, 8pm, obra musical, un clásico del ambiente teatral, ganadora del Premio Pulitzer y tres Premios Tony (dicen ¡La obra que transformó Broadway!). Con el título sucedió que me imaginaba que sería divertida como el drama Toc-Toc, pero es la contracara de lo divertido en un drama, es más para llorar que otra cosa. Es una obra fuerte, donde el espectador sensible flaqueará, más si se siente identificado con algún personaje o la situación en sí. Es sobre una familia que aparenta ser feliz y normal, pero es todo lo contrario porque “nada es lo que parece”. La escenografía es bien simbólica, por ende, está bien ideada; la música y los intérpretes fantásticos en sus roles, lástima que la obra se torna un poco larga y densa. Pero insisto con la trama que es sorprendente, literalmente.
Pero como me pasó con la lluvia en Arjona, que impidió que sea un momento más ameno, en el teatro se encontraba una persona que si bien “pagó” una parte de su error, yo me sentí con vergüenza y culpa a nivel sociedad. ¿Qué habrá pensando cuando esa voz indicadora que, previo al comienzo de un espectáculo, anuncia sobre las salidas de emergencia, las normas de seguridad y todo ese discurso de prevención para los presentes? No voy a nombrarlo, para no arruinar esta larga nota.
Lo que es el ser humano…
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