jueves, 18 de noviembre de 2010

Blog Relacional

Nicolas Bourriaud es un escritor, crítico y curador de arte francés que se está haciendo rico gracias a tres teorías hechas libros: Estética Relacional, Posproducción y Radicante.

Vamos a realizar un juego a partir de la idea de Estética Relacional, pero antes se explicará a qué se refiere con este concepto paradigmático, así se entiende de lo que se está hablando.
N.B. llama así a la tendencia noventosa que surge de la mano de determinados artistas, donde sus obras se vuelven protagonistas junto a los espectadores que deben relacionarse con ellas. Es decir, que la presencia del público se vuelve más activa en una muestra, puesto que se le permite y pide comportarse de un modo diferente frente a la obra expuesta; pues si antes el visitante era un simple observador “pasivo”, ahora se volvió más activo gracias a que la obra representa un “intercambio social”. Los artistas le abren paso al público para interactuar con lo exhibido y así se logre el objetivo deseado (por ejemplo, que la obra entre en funcionamiento).

En esta entrada daremos paso a la recreación, donde la participación del lector es muy importante, así se lleva a cabo la “esencia” de la idea expuesta.
Yo “expongo” una palabra de la que surgirán diferentes derivaciones y ustedes deberán hacer lo mismo comentando con la/s palabra/s que quieran.

Aclaración: se entiende que de por sí, en un blog (y en otras redes sociales) ya está instalada la cuestión de la “colaboración”, con la sección “comentarios”, pero acá estamos jugando con la teoría de Mister N.B. y el pluralismo del arte contemporáneo. De esta manera, hacer partícipes a todos de una propuesta artística.

BÁRBARA
Bárbaro
Barbarie
Barbarismo
Barbaridad
Barbarísima
Barbarita
Barbie
Barba
Bar

martes, 16 de noviembre de 2010

Hablemos de una ciudad… Hoy: LA PLATA

Pequeño comentario-trabalenguas ilustrado
Nuestro país: Argentina. El término proviene de argent que en francés significa “plata” (en realidad, viene del latín argentum, pero yo conozco algo del primero, no del segundo. Pero como todas las palabras latinas vienen del latín, casualmente…). Nosotros somos argentinos, tenemos varios ríos, pero al más importante lo denominamos Río de La Plata. La capital de la provincia más trascendental (Buenos Aires) es, justamente, La Plata, como el nombre del río, porque así lo dijo su fundador Dardo Rocha. “Como un río te llamarás y como capital regirás”, podríamos decir.
Para nada ambiciosos. ¡Oh, qué descubrimiento más maravilloso!

Inicio del relato/viaje
Domingo al mediodía, nublado, algunos durmiendo o preparando la comida, otros recién llegados averiguando un baño para hacer el número 1. Con mapa en mano para no perdernos en las revoltosas calles de la denominada “Ciudad de las diagonales”, emprendemos la búsqueda. Nos sentamos a comer, la arteria de asfalto que muestra la ventana donde estoy sentada, no sé porque razón me recuerda y transporta automáticamente a Maldonado, Uruguay (pero nada que ver). Emprendemos caminata y la primera parada es la plaza Moreno con la municipalidad enfrentada a la Catedral (literal y simbólicamente hablando, política vs. religión). De afuera presenciamos que la gran construcción de ladrillos posee un enorme ascensor último modelo en su interior. Entramos, su construcción gótica nos garantiza la presencia unánime de la luz sobre las grandes paredes blancas y los vitrales grandes y coloridos. Creyendo que podría estar cargada de representaciones religiosas, es más minimalista que cualquier otra. Vamos al museo que posee y, de repente, dentro del laberinto que parece ser, nos invade la fobia, estamos abajo y la catedral entera está sobre nuestras cabezas. Como parte de la visita, teníamos acceso al sorpresivo elevador que nos llevaría a detenernos en dos pisos: uno ubicado a 40 metros de altura y el otro a 60, ambos con dos vistas diferentes. 

Nos vamos al MACLA (Museo de Arte Contemporáneo de La Plata) que nos queda camino al Museo de Ciencias Naturales. Para mí punto de vista (de simple espectador, no como crítica), arte contemporáneo es sinónimo de “manifestaciones de arte” que no me imagino que existen y que los artistas hacen para sorprender al público y se quede pensando si pertenece o no a tal categoría (como muchas cosas que se pueden ver en ArteBa). Ya es la segunda vez que lo llamado “contemporáneo” me muestra pinturas nada más (en el Macro de Rosario me pasó lo mismo, y lo que creía que tendría éste lo terminó teniendo el Castagnino). No es que tenga algo en contra de las pinturas, pero quería algo más que eso. Decepcionante, pero la sorpresa vino en el camino. Yendo hacia la última parada del tour platense, vemos que algunas esculturas públicas habían sido intervenidas artísticamente por un grupo de estudiantes. Algo simpático para la vista que compensó cierta ausencia nombrada arriba. Para quienes no saben a lo que me refiero, “intervenir” artísticamente ciertos espacios u objetos forma parte de los “gestos artísticos” y expresiones surgidas a lo largo del siglo XX.



En el andar, presenciamos puestos de “chimichangas” en la puerta del zoológico, no sólo tenían panchos, pochoclos, peluches, sino que también habían cubanitos a sólo un peso. Sí, has leído bien, por sólo un peso -algo inexplicable para estas épocas- se puede comer algo rico. Llegamos al gran Museo de Ciencias Naturales, monumental arquitectura te recibe para que disfrutes de su acervo histórico; se ve un tanto oscuro en su interior, pero qué podemos esperar de un lugar que guarda y expone restos fósiles y animales embalsamados. Tiene sus cosas para destacar, como ser algunos instrumentos didácticos para que la gente disfrute, entienda y recuerde lo que está viendo (aunque algunos de ellos estaban apagados, por ende, causaba una instantánea desilusión). Un detalle visual: los cartelitos en las urnas con la tipografía están un tanto desactualizados y los estantes un poco sucios (quién sabe, quizás todo ésto sea a propósito para que forme parte del discurso de exponer el pasado y relacionarlo con el presente).

Nos dirigimos a la terminal en taxi, porque los pies no podían hacer un paso más; cómo no podría ser de otro modo, tenía que ser un desubicado conductor el que nos llevara y, encima, en un auto venido a menos. No se puede todo, por lo menos, no llovió ni hubo un sol radiante que nos sofocara.

Las torturas de la contaminación sonora en la desventajosa ciudad

Por orden de molestia…

Es un MARTILLO, es un perro de la calle, es una alarma de un auto…
Es un martillo, es un PERRO DE LA CALLE, es una alarma de un auto…
Es un martillo, es un perro de la calle, es una ALARMA DE UN AUTO…
Es una CORTADORA ELECTRICA, es el inaguantable perro de la vecina, son bocinas de los autos por el tráfico…
Es una cortadora eléctrica, es el inaguantable PERRO DE LA VECINA, son bocinas de los autos por el tráfico…
Es una cortadora eléctrica, es el inaguantable perro de la vecina, son BOCINAS DE LOS AUTOS por el tráfico…
Es ALGUIEN PEGÁNDOLE AL POSTE DE LA LUZ CON UN PALO, son los niños del colegio recién llegados plantados en la puerta de entrada gritando, la desubicada vecina de arriba con sus tacos y sus puertas de placard sin aceitar…
Es alguien pegándole al poste de la luz con un palo, son los son los NIÑOS DEL COLEGIO recién llegados plantados en la puerta de entrada gritando, la desubicada vecina de arriba con sus tacos y sus puertas de placard sin aceitar…
Es alguien pegándole al poste de la luz con un palo, son los son los niños del colegio recién llegados plantados en la puerta de entrada gritando, la desubicada VECINA DE ARRIBA con sus tacos y sus puertas de placard sin aceitar…

Por orden de molestia…

Soy YO martirizada a la hora de la siesta (a la mañana y a la noche), es mi madre martirizada a la noche (a la hora de la siesta y a la mañana), es mi hermana martirizada a la mañana (a la hora de la siesta y a la noche)…
Soy yo martirizada a la hora de la siesta (a la mañana y a la noche), es mi MADRE martirizada a la noche (a la hora de la siesta y a la mañana), es mi hermana martirizada a la mañana (a la hora de la siesta y a la noche)…
Soy yo martirizada a la hora de la siesta (a la mañana y a la noche), es mi madre martirizada a la noche (a la hora de la siesta y a la mañana), es mi HERMANA martirizada a la mañana (a la hora de la siesta y a la noche)…

viernes, 12 de noviembre de 2010

Paralelismos entre el Fin del arte y el Fin de la televisión

Lea atentamente, puede perderse...
Quienes hemos sido interiorizados en el análisis teórico del señor Arthur Danto con la idea del fin del arte y su objeto último de exhibición (me refiero a la elección de una determinada obra), quedamos absortos de semejante visión. Quiero explicarles un poco -y trataré de ser breve- a qué se refiere con la escabrosa frase “Fin del arte”. Danto traza una periodización bastante entendible, pero que es un gran tema de estudio, debido a ciertos rasgos arbitrarios que podemos observar.
Para Danto, el fin del arte es el derrumbamiento de los grandes relatos artísticos, aquellos que habían sido desplegados a lo largo de los siglos. Principalmente, hay que explicar los dos momentos previos: el primero es el fin de la narrativa mimética, es decir, la caída de la imagen ideal ligada a las convenciones académicas; y el segundo es el fin de la narrativa moderna, sujeta a la autorreferencialidad. Comprende fines del siglo 19 hasta mediados de la década del 1960. Para ser más precisos, Danto señala que las Cajas de brillo de Warhol marcan el fin de la modernidad artística. A partir de ese momento, surge la tercera etapa conocida como poshistórica (ni “contemporánea”, ni “posmoderna”, ya que él tiene sus razones para no llamar así al período actual, y no será expuesto en este capítulo), protagonizada por el estallido de los relatos, donde "todo vale" (famosa frase) y todo resulta más complicado y caótico para definir y organizar.

Ahora nos preguntamos, debido al acecho constante sobre el espectador televisivo y la mediatización provocada por los programas y sus archivos (lo más patético es que son recientes, por ende, la palabra archivo pierde valor en dicho contexto), ¿CUÁNDO SERÁ EL FIN DE LA TELEVISIÓN? Me tomo el atrevimiento de responder: será cuando se produzca el mayor de los derrumbes… el de Marcelo Tinelli.

Vamos a resumirlo...
Si el fin del arte se lo conoce por la caída de las narrativas modernas, donde la manifestación cúlmine fue la obra de Warhol, el fin de la televisión será la caída de lo que se conocerá como “La Era Tinelli” con el producto más autónomo y relevante de su época: R. Fort. Aunque M.T. viene rompiéndonos la cabeza hace varios años con lo mismo, y aunque R. F. haya surgido solito, la unión hizo la fuerza y bueno, ya todos vemos lo qué sucedió. Cada uno en la suya, pero ambos firmes en nuestros televisores las 24 horas, en el desayuno, en el almuerzo, en la merienda y, obvio, en la cena, para quedar dejarnos bien atragantaditos de tanta estupidez.
Esperamos que la gente mayor, que le da puntos de raiting al programa de Tinelli y a sus secuaces chupamedias, sepan entender que necesitamos algo mejor, y no tanto culo, teta, trolaje, agresiones, falta de respeto, adivinar si tal persona es gay o no, si tal otro se acostó con tal otra, o si se agarraron a las trompadas. Thank you, but I do not care a damn!!
Cuadro final para comprender las circunstancias de las épocas
Fin del arte = nuevas expresiones = caos relativamente ordenado
Fin de la televisión = no más Tinelli y sus productos = nuevas visiones, otro tipo de programas.
Final trillado para esta entrada: ¡Chau, chau, chauuuu!
Final trillado número 2 + premonición: ¡Todos serán juguetitos para Jack!

La polémica por los graffities

Así como determinado público disfruta y acepta el arte urbano, mucha gente está en contra de las pintadas, de estos dibujos o frases que pueden aparecer en cualquier lado y en cualquier momento a “manchar” murales, paredes o persianas de locales que le pertenecen a un particular. Este movimiento artístico puede que para algunos no quede bien en el paisaje (denominándolo contaminación visual), porque es “sucio”, porque puede ser demasiado colorido, porque es muy chocante y, a veces, puede ser agresivo y hasta muy polémico, debido a la temática (muchos diseños tienen contenidos político-sociales que perturban). Sin embargo, para otros resultan ser agradables imágenes figurativas que no molestan y hasta causan admiración.
Podemos hallar letras grandes y chillonas que tienen variaciones de estilo, según la elección del writer -como se hacen llamar los autores de las imágenes-, encontrar garabatos y otras abstracciones, toparnos con dibujos de monstruitos simpáticos o imágenes espectaculares de diferentes seres y, a su vez, también distinguir a los famosos esténciles. Todos ellos se unifican bajo el término de graffiti. Su existencia conceptual data del Imperio Romano y su significado era el siguiente: “marca o inscripción hecha rascando o rayando un muro”. Hoy en día, esta manifestación pictórica es objeto de estudios socio-culturales y, según expertos, hacer graffities se lo llama a “inscripciones, palabras, dibujos, diseños, que han sido pintados, marcados o dibujados con pintura en spray, marcadores, pintura, tinta u otras substancias similares en edificios, estructuras, monumentos, entre otros; también, a los rayones en vidrios con objetos punzo cortantes”.



Pintar determinados espacios públicos no está bien visto, y suele ser ilegal, por lo tanto, los artistas se la tienen que rebuscar para pronunciarse donde puedan y, a la vez, usar seudónimos para protegerse de la ley y ser reconocidos en su entorno. No obstante, algunas áreas son delegadas para esta técnica convirtiéndose así en representaciones legales.
Como es natural, todas las expresiones artísticas han pasado por una evolución formal, haciendo que toda existencia creativa sea cuestionada por típicas preguntas del tipo “es arte o no”, “cuándo hay arte o no”, “por qué es arte o no”. Nadie duda de que estos sean objetos históricos analizables, y que algunos a diferencia de otros serán investidos de distintos méritos para ser reconocidos o no en los discursos.
 

jueves, 11 de noviembre de 2010

Street Art, dos contrapuntos ingleses: Banksy y Julian Beever

Hay dos artistas urbanos que pueden gustar (o no, como todo, hay blanco y negro, hay si y no, whatever…), porque llaman la atención, son originales, tienen un particular modo de expresión, y no les importa que sus obras “desaparezcan” por causa natural (lluvia, por ejemplo) o por hechar pintura (para eliminar rastro perturbador visual).
El primero es Banksy que utiliza la técnica del esténcil para expresarse y es conocido por su “humor ácido”, pero desconocido por su identidad. El otro es Julian Beever, de aparente parcimonia y esplendida visión, que explaya sobre el suelo su arte efímero hecho con tiza, guiándose con una cámara de foto para lograr un método conocido como anamorfosis que alcanza un efecto óptico basado en la perspectiva bastante espectacular.
De Banksy se tienen pocas ideas sobre cómo puede ser, ni siquiera se conoce su nombre real, sus obras irónicas se refieren a diferentes situaciones de la sociedad (economía, guerra, la vida en general, etc.) y pueden aparecer sorpresivamente en cualquier pared o recóndito de algún vecindario, despertando asombro e inquietud (quizás molestia y hasta un poco de simpatía). Sin embargo, Beever se presenta en alguna plaza o espacio público que le quede cómodo -y se lo permitan- en cualquier lugar del mundo, tarda aproximadamente tres días en realizar su dibujo temático, librando todo al azar de la gente y la temperatura ambiental, para luego dejar a más de uno atónito, con sensación de vértigo, pero con una sonrisa, porque suele ser divertido, además de interesante.
Podemos decir que al primero lo esperan las paredes, mientras que al segundo los pavimentos. No estamos al tanto de que Banksy sufre de algún desperfecto motriz, no obstante, sabemos que Beever tendrá a futuros secuelas en su espalda (debido a la incómoda y constante posición para diseñar). Al fanático del esténcil, no sabemos si lo conoceremos algún día, mientras que al apasionado de las tizas ya lo vimos hace unos años por la calle Florida dándole de comer a Movistar.
A continuación algunas de las imágenes… De J.B. hay gran cantidad, pero sólo expondré algunas de ellas; si quieren ver más, busquen en su página oficial (recomendable). http://users.skynet.be/J.Beever/pave.htm
De Banksy también hay bastantes, así que no se olviden de pasar por Google Imágenes.





martes, 9 de noviembre de 2010

Hablemos de una ciudad… Hoy: ROSARIO



Hace unos días me llegó un Power Point, con imágenes de Argentina comparando sus paisajes con los del resto del mundo y, entre tantas cosas, decía que Rosario era la “Chicago del Sur”. No sabría qué decir sobre Chicago, puesto que no la conozco, pero tengo varias cosas para decir sobre la ciudad santafesina.
Rosario, hecha a menor escala, te hace sentir como si estuvieras en Capital Federal. Tiene sus cosas lindas, como sus cosas feas. Tiene su barrio de Once, tiene un montón de líneas de colectivos y tiene grandes vistas y lugares para apreciar. Empecemos primero por el símbolo rosarino: el Monumento a la Bandera. La imagen que aparece en el billete de $10 (Belgrano=Bandera=Monumento=Rosario) dista de ser lo que realmente es. La colosal escalinata previa, el monumento en sí (tanto de día como de noche con su espléndida iluminación), su alrededor y el río de fondo, hacen de Rosario una ciudad digna de ser visitada en algún momento de nuestras vidas. Rosario tiene un famoso boulevard, el Boulevard Oroño, comprendido por casas pintorescas, árboles y pajaritos que brindan tranquilidad al visitante y ganas de quedarte a vivir allí.
Esta ciudad tiene calles angostas, muchos autos y pocos semáforos, tan así que el cuerpo, al estar acostumbrado a la ciudad de Buenos Aires, se detiene en las esquinas esperando que corte la luz inexistente. Rosario tiene un heladería (que no recuerdo su nombre) que podría ser la mejor del mundo, porque los helados son realmente naturales, sin conservantes y el sabor de los gustos son inolvidables. Después de eso, no queres entrar a ninguna otra. Hasta la terminal de ómnibus es agradable, chiquitita y dinámica. Rosario es tan parecida a Capital Federal, que hasta tiene una peatonal -denominada Córdoba- que no es tan diferente a Florida.

Como toda ciudad, tiene lugares culturales. Dos museos se destacan, uno de ellos es el Castagnino, que también es a menor escala, en comparación con el de Bellas Artes de Recoleta. El otro es el Macro, que sorprende por su fealdad contemporánea (me refiero a su estructura); es un museo vertical (las salas están divididas en 5 pisos), que cansa y marea. Es un tanto atípico, pero no por eso se tiene que dejar de ir. No obstante, supuestamente, expone arte contemporáneo, pero en la ocasión asistida, no fue así. Podemos resaltar la vista sobre toda la ciudad en el último piso.

En Rosario no extrañarás Capital Federal, porque hasta los ruidos de nuevos edificios en construcción encontrarás; además, un gran casino-hotel hallarás. Por último, la ciudad se destaca por tener muchas plazas y parques a cada paso, uno de ellos, el Parque Independencia que es algo así como el Parque Tres de Febrero (Palermo) pero -como todo lo nombrado arriba y no comparo más- más pequeño, con lagos y mucho verde… Insólitamente, con el club Newells Old Boys de fondo.
En fin, la ciudad de Rosario es recomendable, porque es amena, acepta la diversidad, no tiene nada que envidiarle a otra nombrada arriba y porque te sentís como en casa… Si bien eso es bueno para los nostálgicos, no para los que se quieran desprender de la ciudad. ¡Visítela y hágase amigo! (diría el amigo del pueblo Sergio Lapegüe), total “Rosario siempre estuvo cerca”.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Creer en las señales… o reventar

El ser humano está rodeado de mensajes de diferentes tipos: los que advierten y te hacen pensar, los que persuaden y te hacen comprar o relacionarse con algo, entre otros. Los mensajes que aparecen pueden ser imágenes, ya sean estáticas o dinámicas, mudas o con sonidos, provenientes de publicidades, de graffitis en las calles, de simples frases perdidas de algún desconocido, o de una situación específica. En el fondo, esos mensajes tienen un doble sentido y cumplen la función de ser señales que la vida o el destino le ponen en frente a determinada persona en determinada circunstancia, porque está triste, porque está feliz, simplemente, porque necesita ver un indicio que lo haga tomar ciertas decisiones.
Es que aunque el ser humano no lo vea o no lo crea está investido de signos que aparecen a la vera del camino en algún cartel o en una persona, (o animal también, por qué no), en algún artículo de diario o revista, en alguna remera, mismo un libro, en alguna canción, etc.
Hay una película -Un impulsivo y loco amor- protagonizada por Matthew Perry y Salma Hayek, donde ella interpreta a una mexicana creyente y le comenta a su pareja que la vida está llena de señales que hay que ver, mientras que él (yankee incrédulo), no las percibe hasta que, obviamente, al final se da cuenta de que ella tenía razón.
¿A dónde voy con todo esto? Que este tema no es tan simple como parece, porque se trata de ver, creer y aceptar, o de ver e ignorar, como creer en dios o no, como aceptar ciertas ideologías o rechazarlas, como tener fe y creer en los milagros, y mucho más. Todo surgió por un subtepass. No suelo viajar mucho en subte, porque prefiero el colectivo, y cuando lo hago, recibo la siguiente imagen (podía haber sido cualquier otra, como sugerirme una Coca-Cola, aunque mi estómago hubiese rechazado muy decididamente). Mis ojos no podían creerlo, y mi mente ya quería llevar a cabo la propuesta. Más uno que sueña y se ilusiona con cosas que sabe, fehacientemente, se harán realidad… A veces está bueno ser optimista.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mención: Caravaggio, a 400 años de su muerte

Entre el bien y el mal

Este gran artista, perteneciente a la época barroca, tiene muchos términos negativos -a nivel psicológico y artístico- que lo definen, algunos de ellos son: “conflictivo” y “violento”, “irrespetuoso” y “revolucionario”, “escandaloso” y “provocador”. Nadie, históricos, biógrafos, seguidores, entre otros, puede entender cómo semejante personaje de carácter detestable, poseía la magia de un genio creador; cómo de estar pasado de revoluciones, se “calmaba” pintando grandes y estremecedoras obras de arte que hoy conviven en los grandes museos del mundo.
Por un lado, hay que referirse a la técnica utilizada por el artista, desde el modo de manejar la luz y la oscuridad al mismo tiempo, reflejar en la escena un gran dramatismo y realismo, hasta generar un efecto lumínico escalofriante, lo que hace ver todo con gran naturalidad. Por el otro, el uso de temas históricos, bíblicos y mitológicos representados por personas “comunes” (sus modelos eran gente pobre, prostitutas y hasta muertos) que lo hacían aun más despreciable por ir en contra de las “convenciones” de la época, por supuesto, como todo rebelde.
A pesar de sus malas connotaciones y su extravagante locura (por esto puedo decir que es uno de mis preferidos, junto a otros con sus mambos como Van Gogh, Mark Rothko y David Hockney), Caravaggio es inevitable en los libros de historia del arte, por su forma de ser y sus acciones, por su final infeliz, y, por supuesto, porque nos ha dejado un legado visual sorprendente.

Mi pintura preferida es La incredulidad de Santo Tomas, como se ve a continuación, con el detalle de la acción. Los dos siguientes son Los jugadores de cartas y La vocación de San Mateo.
Para ver más, busquen imágenes en su buscador favorito, aunque en un libro las apreciarán un poco mejor. Bueno, mucho mejor sería frente a frente con las obras, ni les cuento cómo debe ser (literalmente, porque aun no he visto una).




Frase del día


“Uno nace y quiere ser feliz”

(Según mi profesora de Filosofía del colegio, ese comentario se lo adjudicaba a Aristóteles)


1º Ley de Murphy: “Serás telemarketer”



Si no te gusta hablar por teléfono y además no tenes ganas de vender ningún tipo de producto, serás telemarketer/teleoperador. 


Crítica de cine: reviviendo clásicos. Antes del amanecer (´95) y Antes del atardecer (´04)

Aclaración: esta nota está estilísticamente editada por cuestiones de extensión.

La siguiente crítica va por partida doble, puesto que ambas son películas del mismo director (Richard Linklater), con los mismos protagonistas (Ethan Hawke y Julie Delpy) y la misma idea en sí, aunque sólo cambian el paisaje y los años (entre ambas existe una diferencia de nueve años).

Sinopsis
La primera es el encuentro de los protagonistas en un tren que va a Viena. A causa de una discusión entre dos pasajeros, Celine decide moverse de lugar y justo se encuentra con Jesse. Ambos empiezan a parlotear y descubren que su charla es muy amena y graciosa. Como toda ley de Murphy, ellos se conocen el último día de sus viajes. A la mañana siguiente, él tiene que tomar el avión que lo llevará de regreso a su país, EE.UU. Ellos deciden quedarse despiertos toda la noche con el fin de seguir conociéndose y recorrer la ciudad que los unió. Son buenos momentos en un corto lazo de tiempo entre dos extraños y desconocidos jóvenes que de a poco irán marcando sus respectivas vidas.
Particularidad
A modo de simbolismo, podemos recalcar el significado de una de las últimas escenas, donde el director muestra imágenes de los lugares donde ellos estuvieron expresando sus aventuras personales (por donde caminaron, se sentaron, se besaron…). Allí sólo quedan restos “celulares” de Jesse y Celine. Es otra vez el vacío y la soledad, la del principio cuando no se conocían y viajaban solos y cuando vuelven a sus vidas por separado. Es el paso al final incierto.

Sinopsis
La segunda es el reencuentro, obvio. Ya no es Viena, sino que es Francia, la ciudad de l´amour. El libro de Jesse es una excusa para reencontrarse con ella donde sea. Ya más grandes, y con nuevas historias sobre sus vidas, deciden emprender camino por la bellísima ciudad. Ambos se reprochan lo estúpidos que fueron hace nueve años cuando no se pasaron teléfono ni dirección para mantenerse en contacto. Saben que perdieron nueve años de amistad, pero en sus mentes ambos estuvieron vivos. La charla ya no es tan filosófica llevada a cabo por dos jóvenes libres que parecerían estar a la espera de los hechos de la vida, ahora es más terrenal: el trabajo, el amor, los hijos, el pasado.
Estas personas, que ya no tienen 23 años, siguen muriendo por estar juntos. Tienen menos ilusiones, pero el trato y la calidez con la que se hablan es el mismo. Pueden ser tranquilamente dos compañeros de vida, o simplemente dos buenos amigos. La química entre ambos es muy natural.
El final es tan abierto como en la primera parte.
Aquí no sabemos si habrá “Antes del anochecer”. Sólo nos quedaremos con un final imaginado nuevamente, algo así como “puede ser que ocurra tal cosa o tal otra”.
Particularidad
La música en ambas películas simboliza una especie de unión. En la primera, ellos entran a una disquería y se produce un juego de “des-miradas” en base a una canción romántica no tan moderna. En la segunda, ella le canta con la guitarra una canción, obviamente, pensada para él. La existencia del libro de Jesse y la creación de Celine, nos muestra cómo de algún modo ambos ansiaban ese reencuentro y que, en realidad, mentalmente nunca se alejaron; ellos canalizaron en distintas manifestaciones sus sentimientos.

Los finales son inquietantes y el espectador debe comprender y ser paciente. Es importante saber que debe contemplar casi dos horas de diálogos que lo pueden llevar a perderse en ciertos momentos, pero luego retomará. Se supone que es una acción normal y siempre está la opción de volver a ver las películas, lo cual es recomendable (bueno, con todas) para redescubrir ciertas “pérdidas” sobre lo que hablan y el paisaje.
Los actores se ven tan naturales, tan metidos en los personajes que todo parece ser cierto, ser no-ficción, que son ellos mismos y que no están actuando. Nos hacen creer que todo es verdad. Pero así es la vida, una ilusión.

¿Qué mensaje deja la historia? La importancia de la felicidad -en determinadas e inolvidables situaciones- ese factor imprescindible en el ser humano, aunque no siempre es completa porque hay momentos de tristeza o nostalgia. Acá la felicidad es la unión inesperada y la reunión ansiada entre Celine y Jesse, a los 23 o a los 32.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Aviso clasificado: La cultura sí ocupa lugar

Parafraseando a “El saber no ocupa lugar”, tengo que decir que la cultura, en muchos sentidos, sí irrumpe espaciosamente. ¿A qué me refiero específicamente? Tengo una gran cantidad de revistas culturales pertenecientes a dos bandos diferentes: Ñ y ADN, 135 y 116 respectivamente. El problema es que tengo que deshacerme de ellas, en lo posible venderlas y, de paso, recuperar algo de lo invertido sobre papel, fotos, comentarios, ideas y opiniones de ajenos.
Si alguien conoce alguna persona que colecciona diarios y/o revistas, o que sufra el síndrome de Diógenes, o conoce alguna librería, o lo que sea, que esté interesado en adquirir tales ejemplares, por favor, hágamelo saber (o viceversa) para contactar y realizar el truque (revistas por dinero, claro). Está demás decir, que acepto recomendaciones sobre qué otras opciones se podrían tomar.
Aunque uno quiera, no se puede cargar con las cosas que uno desea (además, los objetos deben circular), menos si uno no tiene su propio espacio para dejarlas ahí, y volver a ellas cuando se lo requiera (es decir, cuarto o armario concreto). Para que se entienda, el problema sale a la luz cuando te tenes que mudar (más que nada todo el tiempo) o decidís irte a vivir bien lejos. Pensas, ¿qué hago con todo ésto, que quizás me sirva, pero que ojeo de vez en cuando, o casi nunca, y no lo puedo transportar porque es realmente pesado? Hay que implementar la filosofía que uno quiera, tomar la decisión correcta y dejar que las cosas marchen, tomen otro rumbo, el cual no es el estar al lado nuestro (sino junto a otro). No olvidarse del detalle sobre las pulgas al acecho…

lunes, 1 de noviembre de 2010

Crítica de arte visual: Enio Iommi – El Filo del espacio. Obras 1945-2010

Se lleva a cabo una gran muestra del artista Enio Iommi en la sala Cronopios del Centro Cultura Recoleta. Allí se puede observar la complejidad de la “idea” en las obras y el uso determinante de diversos materiales. Se ve claramente el juego planteado -a través de las esculturas- por un lado, entre la espacialidad y la forma, los límites y la materia y, por el otro, la expresión de sus inquietudes político-sociales. Caminamos entre objetos pobres y desechados, algún que otro kitsch, figuras hechas con metal, hierro, piedra, bronce, aluminio, mármol, madera y alambre. Es que nada queda afuera de su selección objetual para establecer su acervo artístico. Sus creaciones más ocurrentes y también menos originales rondan y se mezclan entre la geometría abstracta y escultura figurativa generando diferentes significados.
La impresión que causa presenciar la reunión de todos los trabajos de este artista de importante trayectoria es la siguiente: es que Enio Iommi parece ser uno más entre esos que realizan sus obras con objetos desinteresados que encuentran en la calle. La persona que tiró esos elementos que ya no le servían, probablemente, no sospecha que puedan exhibirse en cualquier espacio artístico y será “auratizado” por un virtuoso del arte. Imaginamos a un transeúnte y pensante Enio donde se topará con desperdicios de diferentes tamaños y texturas, los cuales analizará y pensará que en algún momento se le ocurrirá qué hacer con ellos. Creyendo que podría ser así, podemos pensar que sus obras pueden valer un montón, pero los elementos usados quizás ni los pague, por lo tanto, la retribución será por la idea y el reconocimiento que tiene el artista.
No es necesario entender, aunque es lo que más queramos, pero él hace lo que siente y eso es lo que hay que aceptar. Y allá ustedes si les gusta o no, si comprenden o no, si les molesta o no. Como dijo China Zorrilla en Elsa y Fred, “el arte es así, si te llega, te llega, y si no te llega… no te llega”.



Crítica de teatro. Más respeto que soy tu madre


Prima (Licenciada en Crítica de Artes con orientación en Artes Dramáticas) me lo había advertido: “la obra de Gasalla es muy mala. No entiendo cómo las críticas la halagan hablando tan bien de ella, siendo una porquería. No hay una crítica en su contra”. Prima tenía razón, ambas sentimos lo chabacana y grosera que es la obra. Pero como era Gasalla su protagonista y tenían que venderla, todas eran buenas estrellitas, pochoclos y puntuaciones arbitrarias. También salí completamente desilusionada de haber presenciado semejante cosa, como si uno fuera al teatro todos los días, encima soportar la decepción y el engaño de aquellos que la vendieron como “la mejor comedia en muchos tiempos”, “la más divertida, lejos”. “¿Pero qué podes esperar de Gasalla?” me dijeron todos. “Algo mejor”, dije yo.
Varias partes de su desarrollo no comparto. Por un lado, la duración de la obra, imagínense dos horas de escuchar sandeces y el argento matándose de risa de semejante historia, como si realmente nos tuviéramos que sentir identificados con los personajes que la componen: la nena trola, el padre vago, el abuelo fumanchero, la madre ama de casa, dos hijos, uno gay que se vuelve hetero!!!! (Sin comentarios, esta fue una de las cosas que también me molestó) y el otro en plena pubertad, sediento de sexo todo el tiempo. Por el otro, el lenguaje que usaban todos. No es que me quiera hacer la convencional, ni nada, pero deberían de indicar realmente cómo son las cosas e informar al público sobre su insoportable contenido, así como en museos y galerías hay carteles que advierten que una obra puede “herir” o “molestar” los sentimientos e ideologías de algunos.
Aunque el tema da para ampliar la escritura, pero la obra no estará en cartel por un tiempo, no me explayo mucho más. Sólo como recomendación a los espectadores, no vayan a verla si se reestrena, hay otras historias que valen la pena ver y disfrutar.